miércoles, 25 de enero de 2023

Orienta PAE, violación a la confidencialidad y a la ley de protección de datos personales

He escrito antes, sobre la injusticia que se cometió en agosto de 2021, cuando fui despojado de mi empleo (despido injustificado) por haberme negado a aceptar la injusticia, pues habiendo sido objeto de violencia laboral (acoso) perpetrada por un mal compañero a quien se le conocía como una de las personas más dañinas de toda la empresa, con amplios antecedentes de acoso laboral, protegido por la persona que tenía más poder en toda la compañía, el personal de recursos humanos manejó el asunto como si nadie me hubiera hecho nada. Sabían que yo vivía con diagnóstico de enfermedad mental, era paciente psiquiátrico y atribuyeron mi malestar a mi patología, cometiendo una verdadera vileza. La empresa se las daba de “socialmente responsable,” donde “no se permite la discriminación”, exhibía su “código de ética” (algo verdaderamente obsceno, rayando en la impudicia) y para su cumplimiento, contaba con un “comité de ética”, un grupo de personas que quién sabe quiénes eran, y su labor consistía en realizar farsas y simulaciones. 

En algún momento en el año 2019, se subcontrató a una empresa de nombre Orienta PAE (programa de asistencia a empleados), ubicada en Santiago de Querétaro, que brindaría orientación médica y emocional (estos servicios estaban disponibles los 365 días del año, 24 horas y se ofrecían de forma “ilimitada”) y otras, como nutricional, jurídica, de economía familiar, mascotas, etc. 

Uno de los objetivos sería coadyuvar en el cumplimiento de la normatividad de la entidad que regula los asuntos laborales en el país, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), en particular la norma oficial mexicana NOM 035 STPS, publicada en el Diario Oficial de la Federación en octubre de 2018, cuyo cumplimiento sería de carácter obligatorio, no opcional. 

Comencé a hacer uso de ese recurso y al cabo de un tiempo breve, comuniqué a Orienta PAE mi preocupación respecto a que violaran la confidencialidad. La persona con la que hablé (vía telefónica), respondió con los argumentos típicos, carentes de todo sentido, mencionando su “política de privacidad” y demás, todo lo cual, frecuentemente no son otra cosa que un entramado de farsas y simulaciones. 

Mi situación laboral era muy precaria, pues me veía obligado a vivir en la indefensión. No podía decir a ninguna persona de la empresa (debía atender ese tipo de asuntos el personal médico, que pertenecía al departamento de recursos humanos) que mi malestar era permanente porque el acosador manipulaba a sus allegados y subalternos (ocupaba un puesto de jefatura, gestión de la tecnología), mismos que mostraban hostilidad hacia mí de todas las formas posibles, sin que yo les haya dado el menor motivo. De haber intentado comunicarlo a alguien, me habrían preguntado si estaba acudiendo a mis citas en psiquiatría, si tomaba mis medicamentos, etc., pues de no hacer todo eso, me imaginaría que alguien me acosaba, mostraba hostilidad contra mí, etc. 

Cambié de opinión y decidí hacer uso del servicio de orientación emocional, que me fue muy útil porque fui atendido por una psicóloga de nombre Érika Maya, muy competente, empática y respetuosa. Cuando ella no estaba disponible por motivos de horario o cualquier otra razón, me atendía una colega suya de nombre Blanca Nava, otra persona excelente en todos sentidos. 

No obstante, hubo un mal empleado, de nombre Edgardo Moreno, que en dos ocasiones, en octubre de 2020, hizo lo más que pudo para evitar que Blanca Nava me atendiera en un momento de crisis. Pese a su oposición, la dama tomó la llamada en ambas ocasiones y me brindó una ayuda para mí muy necesaria. Ese mal individuo, Edgardo Moreno, no se conformó con intentar perjudicarme con toda su energía, sino que reportó a la empresa donde yo trabajaba que lo había agredido verbalmente, con intención de vengarse por no haberse salido con la suya al intentar perjudicarme en la mayor medida posible. 

Tanto Érika Maya como Blanca Nava, se enteraron de la situación que yo había vivido durante un tiempo muy prolongado, típica en que un agresor es arropado y protegido, mientras se trata al agredido como un problema grave, una calamidad, y no echarlo a la calle representa un ejemplo de filantropía de parte de la empresa; todo lo cual no es otra cosa que el caso típico en que se añade insulto a la injuria. 

Mi malestar creció y un martes 3 de agosto, la mujer que ocupaba el puesto de dirección del departamento al que yo pertenecía, que era la persona que tenía más poder en toda la empresa (incluso más que los dueños), a la que había secuestrado, me comunicó que Orienta PAE me había “restringido” sus servicios; lo cual en realidad significaba que me había despojado de los mismos. 

Durante todo el tiempo que ha pasado, he pensado en la posibilidad de que eso no fuera cierto. Puesto que me lo dijo esa mujer, la directora de ese departamento, en su oficina, estando ella y yo solos, con la puerta cerrada, no tengo forma de demostrarlo. Pensé que con el poder que tenía, que parecía absoluto, pudo haber obligado al personal de recursos humanos (incluso a su director) a comunicar a Orienta PAE alguna falsedad, como que se había puesto fin a mi relación laboral con la empresa o algo similar. 

Sin embargo, he llegado a pensar, después de 15 meses de haber sido despojado de mi empleo, que tal vez, lo que dijo esa mujer terrible (de hecho una delincuente) fuera cierto, que el director de Orienta PAE haya reportado que yo hice “un uso excesivo del servicio” (que se ofrece como ilimitado), que “había hablado con ocho psicólogos”, que “no estaba siguiendo mi tratamiento”, etc. De haber sucedido eso, Orienta PAE no solamente habría violado la confidencialidad, sino también la ley de protección de datos personales, lo cual, es un acto ilícito, un delito. 

Fue triste no poder despedirme de Érika Maya y de Blanca Nava, ambas psicólogas del servicio de orientación emocional en Orienta PAE, por las que siento gratitud y afecto por la ayuda que me brindaron. 

De ser cierto lo que me comunicó la empresa a la que yo pertenecía, que Orienta PAE me despojó de sus servicios y al hacer tal cosa violaron la confidencialidad y la ley de protección de datos personales, Orienta PAE, Santiago de Querétaro, sería otro ejemplo de una entidad cuyo único propósito es perseguir el lucro, no tiene intenciones de ayudar a nadie y no le importa el daño que pueda causar a nadie al hacer lo más opuesto a lo que sería su función. 

Parte de una realidad terrible en un mundo en descomposición. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario