miércoles, 8 de enero de 2020

Vicente Fox Quesada, el fin de la impunidad


El actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador ha emprendido acciones claras y contundentes con respecto al que posiblemente es el problema más grave de nuestra nación: la corrupción, de la cual se deriva la impunidad.
En relación con esto, me referiré a Vicente Fox Quesada, mal individuo que actualmente cuenta con 77 años de edad, llegó a la presidencia mediante el voto de castigo contra el partido hegemónico, el PRI, y una vez en la máxima magistratura se dedicó a traicionar a los millones de votantes que le dieron su sufragio, a saquear las arcas del erario, al tráfico de influencias e incluso a favorecer a grupos de la delincuencia organizada (otro de los grandes flagelos de México) en detrimento de otros grupos criminales, a cambio de cuantiosas aportaciones a su fortuna personal. Este viejo ladrón, traidor a su país, prostituto (que además se vendió al Partido Revolucionario Institucional y toda su podredumbre) y después mantenido y vividor (recibió enormes cantidades de dinero del erario entre los años 2006 y 2018, durante los sexenios de Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto) se ha dedicado a atacar de todas las formas posibles al nuevo gobierno, a la llamada “Cuarta Transformación” y a todo aquello que tiene que ver con el combate a la corrupción, la injusticia y la desigualdad social.
Este sociópata imbécil y analfabeto funcional  llegó a la Presidencia de la República engañando a muchos millones de personas haciendo uso de talentos innegables, cuando lo único que había hecho en su vida era vender refresco negro, Coca Cola, un símbolo de la decadencia de nuestro tiempo y del imperialismo de los grandes capitales y del neoliberalismo, como lo describe tan acertadamente el gran lingüista Noam Chomsky en su libro “Profit over people”. No parece necesario decir que esa porquería, la Coca Cola se vende sola.
Vicente Fox Quesada representa el epítome de la impudicia. Recuerdo haber leído una nota en una revista pornográfica sobre un actor y director de películas de ese género, ya anciano, calvo y obeso que protagonizaba sus cintas. No vi las imágenes, pero pude imaginar la obscenidad que representa ver a un anciano gordo y pelón enseñando los genitales.
La Chachalaca Vicente Fox Quesada resulta mucho más impúdica, pues la pornografía es material restringido que no aparece en medios de comunicación abiertos. Me sucedió un cierto número de veces en que estaba mirando un noticiero por televisión, o escuchando un servicio de noticias en radio hablada y aparecía Vicente Fox para vomitar idiotez y media, una verdadera afrenta para  el televidente o el radioescucha.
En diciembre pasado (2019) se anunció que la unidad de inteligencia financiera estaba investigando a Fox y a uno de sus hijos, Rodrigo, por defraudación fiscal, en relación en parte con el Centro Fox. Ahora, en los primeros días del año 2020, se ha anunciado que se está investigando a Marta Sahagún, la delincuente que se casó con el gran farsante — ella misma una verdadera mujerzuela— por su vinculación con la organización criminal “Los Legionarios de Cristo”, cuyo fundador, el gran paidófilo y abusador de niños, Marcial Maciel, es uno de los mayores representantes de la criminalidad que alberga en su seno la Iglesia Católica.
El infame Vicente Fox Quesada se dedicó a violentar a Andrés Manuel López Obrador desde la época en que era presidente, interviniendo en el proceso electoral del año 2006 en favor de otro psicópata, el entonces candidato del partido Acción Nacional (PAN) a la presidencia, Felipe Calderón Hinojosa. Con su ayuda, este último pudo consumar el fraude electoral que le arrebató la victoria a López Obrador.
Ahora que Andrés Manuel ha llegado a la primera magistratura, al hacer lo correcto, combatir la corrupción y castigar a los grandes infames que han violentado a nuestro pueblo, convierte la vida de una basura humana como Vicente Fox Quesada en un verdadero infierno, al que la Chachalaca arrastra a su esposa delincuente y mujerzuela y a los hijos de esta, así como a los hijos que adoptó con su primera esposa, Lilian de la Concha y las familias Fox, Bribiesca y Sahagún.
México había parecido un pueblo sin esperanza, pero en el último año y fracción se han dado cambios que podrían devolver a los mexicanos la capacidad de creer en algo y comenzar a escapar del nihilismo que nos ha caracterizado.
Un buen momento para mirar hacia adelante.

jueves, 2 de enero de 2020

Empresa de paquetería UPS, pésimo desempeño


En fecha reciente compré en Amazon un álbum de música clásica, cuya fecha de entrega se había fijado para el miércoles 8 de enero de 2020. Para mi sorpresa, recibí una notificación de que recibiría el producto antes de lo esperado, el lunes 30 de diciembre de 2019. Esperé pacientemente y por la noche recibí un correo electrónico que decía algo así como “problema en el lugar de entrega”. Ya no era hora para comunicarme con la empresa de paquetería (UPS) ni a Amazon, por lo que decidí esperar al día siguiente. El martes por la mañana recibí otra notificación de que se me entregaría el producto, pero sucedió lo mismo que el día anterior. El miércoles no fue día hábil (1 de enero de 2020)  y hoy en la mañana me comuniqué a UPS, vía telefónica. Un muchacho atendió la llamada y consiguió hacerme enojar, diciéndome mil estupideces; su poca inteligencia no le permitía comprender que lo que había argumentado el chofer no tenía sentido. ¿Quién acudiría una segunda vez a un domicilio donde le dijeron que la persona que buscaba se había mudado?
Este muchacho comenzó a hacerme preguntas sobre información que él ya tenía, esto es, mi domicilio (calle y número, colonia, código postal y municipio), lo cual me molestó mucho. Siguió diciendo estupideces y haciendo preguntas absurdas, como si me hallaba en un coto o un edificio de departamentos, asumiendo que mi ubicación era difícil de alcanzar, pidiéndome además que le describiera la casa, el color de la fachada y cosas por el estilo. Yo me negué a responderle esta sarta de idioteces, haciéndole notar que además de tener un pésimo desempeño, no muestra ningún respeto por un cliente.
He hecho compras en Amazon desde mediados del año 2015 y durante este tiempo he recibido cientos de artículos, además de que periódicamente acude gente a mi domicilio por diferentes razones (prestación de servicios) y nadie ha tenido jamás ninguna dificultad para encontrarlo. Los empleados de UPS no quieren darse cuenta de que el chofer no acudió a entregar el artículo (hacer su trabajo) y optó por reportar falsedades. O tal vez no es que no quieran darse cuenta, sino que optan por convertirse en cómplices de un mal compañero de trabajo.
Me comuniqué a Amazon y el muchacho que me atendió mostró una actitud más correcta, aunque también hizo preguntas tontas, pero se comprometió a que se me entregaría el paquete al día siguiente, viernes 3 de enero.
Más o menos una hora más tarde recibí una llamada de otro empleado de UPS, misma que tomé y entablé otro diálogo innecesario, un verdadero fastidio. Hice acopio de paciencia para sortear este momento de frustración en que se pone de manifiesto el nivel tan pobre de tantas empresas y su personal, que hace gala de incompetencia, estupidez, deshonestidad y la más absoluta falta de sentido común.
Después de perder unos 10 minutos con esta llamada innecesaria, el muchacho que me llamó se comprometió a que se me entregara el paquete el viernes 3 de enero, como lo había hecho el empleado de Amazon.
Puesto que no me encuentro en casa la mayor parte del tiempo (por hallarme en mi lugar de trabajo) no sé cuántas veces han sido entregados por esta compañía (UPS) los artículos que he comprado, pero tengo entendido que la mayor parte del tiempo, estos son distribuidos por un servicio de entregas de Amazon (cuyos vehículos no cuentan con razón social) y ocasionalmente por Estafeta. Lo que sí sé, es que en los más de cuatro años que he sido cliente de Amazon, nunca había tenido una experiencia tan frustrante, en que tuviera que perder tanto tiempo hablando con gente incompetente y poco inteligente, que además podría estar encubriendo conductas incorrectas de compañeros de trabajo (el chofer, que pudo haber reportado falsedades para justificar no haber hecho su trabajo) y no puedo evitar preguntarme si esto se debe a que UPS (como tantas empresas en este país) contrata gente con enormes limitaciones cognitivas y nula preparación con intención de pagarle lo menos posible por su trabajo.
Esto parece altamente probable, un ejemplo de la terrible cultura de explotación que caracteriza a este país.
Así las cosas.