Ayer por la noche me fue robado mi teléfono celular Hisense,
compañía AT&T que compré un 23 de mayo de 2017 y usé durante todo este tiempo,
es decir, un año 10 meses.
Al llegar a casa marqué un número lada 800 para ser atendido
por un ejecutivo (creo que su nombre era Álvaro Hernández) a quien le dije que
quería inhabilitar el teléfono para que el ladrón no pudiera hacer uso de él.
Este señor hizo gala de incompetencia y bloqueó la línea, cuando me dijo lo que
había hecho le reclamé y el me respondió que no podía bloquear el aparato
(haciendo uso del número IMEI), argumentando mil tonterías. Ante mi enojo y
frustración, finalmente accedió a hacer tal cosa y me pidió los dígitos de ese
número IMEI.
Esta mañana acudí a una tienda de AT&T, ubicada en la
avenida Lázaro Cárdenas en Guadalajara, a un lado de Plaza Las Torres y al
preguntar por un equipo económico, el empleado me dijo que no se venden
equipos, solamente el servicio con plan.
Resulta que esta empresa de telefonía celular, AT&T le
dice a sus clientes qué comprar con su dinero. Me sentí frustrado, pero
pregunté por lo que podían ofrecerme, recibiendo un trato pésimo del vendedor,
que me informó que con un plan mensual de 225 pesos tenía llamadas y mensajes
de texto ilimitados, no así redes sociales. Para lo segundo, necesitaba un plan
de 265 pesos, cuando por prepago tengo eso por 200 pesos mensuales.
El asunto no me gustó nada, pero procedí con mi adquisición
y este mal empleado me preguntó si contaba con historial crediticio, a lo cual
mi respuesta fue negativa y él me dijo que siendo así, tenía que pagar un alto
porcentaje del precio del teléfono. Encontré todo tipo de obstáculos para
obtener lo que buscaba y decidí que no me convenía seguir con esta compañía,
por lo que le dije al muchacho que me atendía que iba a buscar en otra empresa
de telefonía celular. Él me respondió “ah, OK”, dándome mi credencial del INE
con lujo de desprecio y entonces me dirigí a Telcel en Plaza Las Torres,
compañía que había abandonado en marzo de 2014.
Ahí compré un equipo económico Motorola, recibiendo un trato
amable y amistoso de los empleados. Les sugerí que le enviaran un pastelillo o
algún obsequio simbólico como gratitud a sus vecinos de AT&T por mandarles
clientes, siendo su competencia.
Más tarde, busqué información en internet sobre el número
IMEI y encontré un portal donde al teclear el número, encontré que el aparato
que me robaron anoche no había sido bloqueado y ese empleado de nombre Álvaro
Hernández hizo la pantomima, intentando verme la cara de idiota.
Bueno, hasta aquí llegamos con esta compañía AT&T, que
tiene empleados que se portan agresivos y faltos de amabilidad con los clientes
y una empresa que decide lo que yo compro con mi dinero.
Por mí pueden irse mucho al diablo.