viernes, 27 de agosto de 2021

Orienta PAE, recapitulando

Hace más de una semana fui despedido de mi empleo, que desempeñé durante seis años y tres meses, entre abril de 2015 y agosto de 2021.

Al parecer (no puedo asegurarlo), el detonante fue un comunicado de Orienta PAE (programa de asistencia a empleados, Santiago de Querétaro) en el que el director de ese negocio envió escritos vía correo electrónico a la empresa donde yo trabajaba, para comunicar al personal de Recursos Humanos, que había decidido despojarme de sus servicios, algo improcedente y dañino para mí, pues la directora del que fue mi departamento, eximió esa decisión como un arma para echarme a la calle, despedirme sin justificación.

Hice uso de ese recurso, de la “orientación emocional”, misma que me brindaba una psicóloga de nombre Érika Maya, con quien llevaba el seguimiento. Cuando no era posible que ella me atendiera, por motivos de horario o ausencia por vacaciones o cualquier otra causa, lo hacía su compañera y colega, de nombre Blanca Nava.

No recuerdo si comencé a hacer uso de ese servicio en diciembre de 2019 o enero de 2020, pero sí que la última llamada, con Érika Maya, la hice el martes 3 de agosto; unas horas más tarde, la directora de mi departamento (una persona terrible), me comunicó que Orienta PAE había decidido despojarme de ese servicio y todos los que ofrece.

No sé a cuántas empresas brinda sus servicios Orienta PAE. En mis diálogos con compañeros de trabajo, pregunté a un buen número de ellos si hacían uso de ese recurso, y ninguno me dio una respuesta afirmativa; algunos me dijeron que temían que Orienta PAE no respetara la confidencialidad y diera información a la empresa donde trabajábamos, que podría usar en contra nuestra. Tal temor no me pareció infundado y por supuesto, no se me ocurrió que pudiera sucederme a mí.

Esto último porque yo consideraba a la psicóloga que me daba la atención (el seguimiento), Érika Maya, una mujer de alto nivel intelectual, bien preparada y profesional, y confiaba en que lo que yo le dijera, no sería divulgado. Aquí hace falta aclarar que las psicólogas escriben algo así como una ficha con datos sobre la fecha y la hora de la llamada, los temas que tocó el usuario, su problemática, etc. No me atrevo a acusar a Érika de haber hecho algo indebido, de hecho, siento gratitud por el buen trato que me dio y la ayuda innegable que eso me aportó. Creo más bien, que de ser cierto lo que me dijo la que fue mi directora (una persona que se ha hecho de muchísimo poder dentro de la empresa, con el cual ha cometido grandes abusos e incluso ilícitos), que el director de Orienta PAE había decidido negarme todos sus servicios y así lo había comunicado vía correo electrónico al director de Recursos Humanos de la empresa donde yo trabajaba, ese mal individuo (el director de Orienta PAE), hizo mal uso de la información almacenada sobre mí, argumentando incluso absurdos, como que yo había hecho un uso excesivo del servicio de orientación emocional (que se ofrece como ilimitado) y violando la confidencialidad al afirmar que yo no estaba siguiendo mi tratamiento farmacológico para mi patología (trastorno límite de la personalidad, TLP).

La otra psicóloga, de nombre Blanca Nava, me atendió ocasionalmente, pero lo hizo excepcionalmente bien. Se trata de una mujer inteligente, sensible, bien preparada, empática y muy humana. Como había mencionado antes, en octubre de 2020, hallándome en crisis, intenté comunicarme con ella, y un supervisor de nombre Edgardo Moreno hizo lo más que pudo para que se me negara la atención (un acto absolutamente indebido, que debería ser causal de despido); esto sucedió en dos ocasiones. Pese a su oposición, la psicóloga Blanca Nava tomó la llamada en ambas ocasiones y me salvó de caer en una crisis que muy probablemente, habría imposibilitado que pudiera conciliar el sueño, y ello habría provocado que al día siguiente tomara el día laboral a cuenta de vacaciones, o como permiso sin goce de sueldo.

Empleados de Orienta PAE como Érika y Blanca son personas correctas, valiosas, decentes y honestas; no así otros, como su director, que (según me dijo mi directora y otra persona de Recursos Humanos), decidió despojar de sus servicios y causar un daño severo a alguien que necesitaba mucho la orientación emocional, padeciendo una patología grave, dando con ello elementos a malas personas de la empresa donde yo trabajaba (como esa directora del departamento al que pertenecí y el jefe de servicios médicos, personas verdaderamente muy dañinas) para que se pusiera fin a mi relación laboral con la empresa.

En resumen, Orienta PAE no cumple con la función que anuncia, hacer cumplir la NOM 035 STPS, para la identificación, análisis y prevención de riesgos psicosociales en el trabajo, y en cambio, quien haga uso de sus servicios y dé información que pudiera poner en riesgo a la empresa donde trabaja, por incumplimiento de dicha normatividad (NOM 035 STPS), corre el riesgo de ser delatado por Orienta PAE y enfrentar consecuencias por ello.

Como tantas cosas en este país, este negocio, Orienta PAE, hace lo contrario a lo que sería su función. Triste realidad.

sábado, 14 de agosto de 2021

Orienta PAE, Programa de Asistencia a Empleados

El martes de la semana pasada, 3 de agosto, personal de la empresa donde trabajo me informó que Orienta PAE, me había “restringido” sus servicios, término absolutamente impreciso, pues en realidad había decidido despojarme de los mismos.


Yo hacía uso de la Orientación Emocional (impartida por psicólogos) en parte porque padezco una patología, pero sobre todo por la violencia de la que he sido objeto en mi lugar de trabajo, donde desde mediados de 2017 (que regresé de una incapacidad por una fractura de clavícula), un mal compañero, de nombre Omar Jaudiel Correa Cárdenas, que cuenta con un largo historial de acoso laboral y es protegido por una persona que tiene mucho poder dentro de la empresa, comenzó a hacerme la vida difícil.

Esta violencia laboral, que consistía en hablar todo tipo de falsedades a mis espaldas, sembrando violencia en mi contra (lo que además está tipificado como delito, daño moral), alcanzó su clímax en octubre del año siguiente, 2018. En el mes de agosto, se había contratado a una mujer para ocupar un puesto de gerencia, a quien le reportarían dos empleados con puesto de jefatura (uno de ellos Omar Jaudiel Correa Cárdenas). Desde la llegada de esa nueva empleada, Omar Jaudiel se vio a la tarea de difamarme, lo que dio lugar a que ella comenzara a agredirme de una forma sistemática. A esa mujer no se le ocurrió pensar que lo que le había dicho su subalterno, podía no ser cierto.

Yo expresé mi malestar a la máxima autoridad del departamento al que pertenecemos todos los involucrados arriba mencionados, y ella acudió a Recursos Humanos. Esto ocurrió un martes en octubre de 2018, en que yo había tomado el día como descanso, a cuenta de vacaciones. A las once de la mañana, el médico de la empresa, de nombre Eduardo Bishop Montoya, me llamó a mi teléfono celular, pidiéndome que me presentara en la empresa para reunirme con él y con el director de Recursos Humanos, que había ingresado a la empresa unos siete meses antes.

Durante la reunión, el médico y el director de RH manejaron el asunto de una manera absolutamente incorrecta (con toda intención), como si mi malestar tuviera su origen en mi patología. Semanas antes, yo había hablado con el médico, Eduardo Bishop Montoya, mencionándole la violencia que Omar Jaudiel Correa Cárdenas había estado generando contra mí durante más de un año. Él lo había identificado como una de las personas más dañinas de toda la empresa.

El médico y su jefe directo, el director de RH, optaron por asumir la actitud de que yo era un problema para la empresa y mis dificultades se debían a la patología que padezco. El director de RH me informó que me darían los siguientes tres días hábiles (miércoles a viernes) como descanso y me pidió que acudiera a la institución donde recibo la atención psiquiátrica a conseguir un dictamen de mi tratamiento médico y su evolución.

Estas dos personas, sabían perfectamente bien que el malestar que siente un empleado que está siendo atacado, se debe a esa violencia, no a sus posibles problemas de salud mental. Incurrieron entonces en complicidad con el empleado delincuente, Omar Jaudiel Correa Cárdenas, que parece presentar un trastorno narcisista de la personalidad y cuenta con un largo historial de acoso laboral. Ha hostigado a otros empleados a lo largo de muchos años (cuenta con una antigüedad laboral de unos 14 años dentro de la empresa) y se ha convertido en un riesgo psicosocial. La impunidad que le ha obsequiado la empresa, viola flagrantemente la Norma Oficial Mexicana de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social NOM 035 STPS para la identificación y prevención de riesgos psicosociales en el lugar de trabajo; además que habiéndome difamado, incurrió en conductas delictivas que la empresa encubrió, lo cual también es un delito.

Yo hablé con psicólogas de Orienta PAE durante un periodo superior a 18 meses. Le informé, sobre todo a dos de ellas, de nombre Érika Maya y Blanca Nava, de todo lo anterior, y por supuesto, de la patología que padezco.

Orienta PAE anuncia una “línea de denuncia”, término que sugiere que ese recurso tiene la función de comunicar asuntos graves (violación a la NOM 035 STPS) a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, pero en realidad se trata de un medio para hacer llegar la información a la empresa donde se están sucediendo las irregularidades, algo por demás absurdo.

Así, habiéndose enterado de las acciones de Omar Jaudiel Correa Cárdenas en la empresa donde trabaja, de que es un riesgo psicosocial y un delincuente y la NOM 035 STPS quedó sin efecto, Orienta PAE incurrió en complicidad con esas violaciones a la normatividad y los ilícitos cometidos, y además me despojó de sus servicios, de los cuales me era muy necesario el de Orientación Emocional.

Personal de la empresa donde trabajo, me informó de manera verbal, que el Director de Orienta PAE se había comunicado a la Dirección de Recursos Humanos para informarles que habían decidido negarme sus servicios, argumentando que yo no estaba siguiendo mi tratamiento farmacológico. Independientemente de que esto sea o no cierto, Orienta PAE había comunicado en la plática de presentación, que una de sus reglas referente a esa orientación emocional, era no violar la confidencialidad, a menos que el usuario tuviera ideaciones suicidas; lo cual, por supuesto, no era el caso conmigo.

Además, Orienta PAE ofrece este servicio de Orientación Emocional como ilimitado. El usuario puede llamar cada vez que necesite la atención. El personal de la empresa donde trabajo, me comunicó también verbalmente, que el director de Orienta PAE había reportado que yo había hecho un “uso excesivo del servicio”, que había hablado con ocho psicólogos.

Meses antes, en octubre de 2020, Orienta PAE había dirigido una queja sobre mí a la empresa donde trabajo, reportando que yo había agredido verbalmente a uno de sus empleados, un supervisor de nombre Edgardo Moreno. Omitieron informar que ese individuo, en dos ocasiones, había hecho su mayor esfuerzo para que se me negara la atención, un martes y un jueves de ese mes de octubre de 2020. En ambas ocasiones, pese a su oposición, la psicóloga Blanca Nava (una dama a la que recuerdo con gratitud y afecto) tomó la llamada, algo que no yo dejo de agradecer en todo lo que vale.

Así, en mi caso, Orienta PAE no solamente no cumplió con lo que ofrece, sino que (según lo que me informó personal de la empresa donde trabajo, de forma verbal, pues jamás me mostraron los supuestos “correos” enviados por el director de Orienta PAE) intentó hacerme el mayor daño posible. Ahora estoy siendo hostigado por autoridades de la empresa, y uno de los principales agresores es ese médico de nombre Eduardo Bishop Montoya, que ante su pequeñez como “hombre”, incurre en las conductas más cobardes y vergonzosas, algo característico en él.

miércoles, 4 de agosto de 2021

Despojo

 Esta entrada será muy breve.


Ayer, martes 3 de agosto, se me comunicó que el director de PAE Orienta (programa de asistencia a empleados), había decidido que se me restringiera el servicio, término absolutamente inexacto, pues en realidad se me despojó del mismo.

Esto es para mí muy lesivo, pues por la grave patología que padezco, necesito la orientación emocional.

El director de PAE Orienta, tomó esta medida como una venganza porque yo hice referencia a mal desempeño de algunos de sus empleados, incluso que en octubre del año pasado, un individuo con puesto de supervisor, de nombre Edgardo Moreno, en dos ocasiones hizo lo más que pudo para que se me negara el servicio.

Si de su director depende, PAE Orienta hace lo contrario a lo que sería su función. Este individuo muestra un comportamiento absolutamente incorrecto y por demás cobarde.

Que le aproveche.