Hace más de una semana fui despedido de mi empleo, que desempeñé durante seis años y tres meses, entre abril de 2015 y agosto de 2021.
Al parecer
(no puedo asegurarlo), el detonante fue un comunicado de Orienta PAE (programa
de asistencia a empleados, Santiago de Querétaro) en el que el director de ese
negocio envió escritos vía correo electrónico a la empresa donde yo trabajaba,
para comunicar al personal de Recursos Humanos, que había decidido despojarme
de sus servicios, algo improcedente y dañino para mí, pues la directora del que
fue mi departamento, eximió esa decisión como un arma para echarme a la calle,
despedirme sin justificación.
Hice uso de
ese recurso, de la “orientación emocional”, misma que me brindaba una psicóloga
de nombre Érika Maya, con quien llevaba el seguimiento. Cuando no era posible
que ella me atendiera, por motivos de horario o ausencia por vacaciones o
cualquier otra causa, lo hacía su compañera y colega, de nombre Blanca Nava.
No recuerdo
si comencé a hacer uso de ese servicio en diciembre de 2019 o enero de 2020,
pero sí que la última llamada, con Érika Maya, la hice el martes 3 de agosto;
unas horas más tarde, la directora de mi departamento (una persona terrible),
me comunicó que Orienta PAE había decidido despojarme de ese servicio y todos
los que ofrece.
No sé a
cuántas empresas brinda sus servicios Orienta PAE. En mis diálogos con
compañeros de trabajo, pregunté a un buen número de ellos si hacían uso de ese
recurso, y ninguno me dio una respuesta afirmativa; algunos me dijeron que
temían que Orienta PAE no respetara la confidencialidad y diera información a
la empresa donde trabajábamos, que podría usar en contra nuestra. Tal temor no
me pareció infundado y por supuesto, no se me ocurrió que pudiera sucederme a
mí.
Esto último
porque yo consideraba a la psicóloga que me daba la atención (el seguimiento),
Érika Maya, una mujer de alto nivel intelectual, bien preparada y profesional,
y confiaba en que lo que yo le dijera, no sería divulgado. Aquí hace falta
aclarar que las psicólogas escriben algo así como una ficha con datos sobre la
fecha y la hora de la llamada, los temas que tocó el usuario, su problemática,
etc. No me atrevo a acusar a Érika de haber hecho algo indebido, de hecho,
siento gratitud por el buen trato que me dio y la ayuda innegable que eso me
aportó. Creo más bien, que de ser cierto lo que me dijo la que fue mi directora
(una persona que se ha hecho de muchísimo poder dentro de la empresa, con el
cual ha cometido grandes abusos e incluso ilícitos), que el director de Orienta
PAE había decidido negarme todos sus servicios y así lo había comunicado vía
correo electrónico al director de Recursos Humanos de la empresa donde yo
trabajaba, ese mal individuo (el director de Orienta PAE), hizo mal uso de la
información almacenada sobre mí, argumentando incluso absurdos, como que yo
había hecho un uso excesivo del servicio de orientación emocional (que se
ofrece como ilimitado) y violando la confidencialidad al afirmar que yo no
estaba siguiendo mi tratamiento farmacológico para mi patología (trastorno
límite de la personalidad, TLP).
La otra
psicóloga, de nombre Blanca Nava, me atendió ocasionalmente, pero lo hizo
excepcionalmente bien. Se trata de una mujer inteligente, sensible, bien
preparada, empática y muy humana. Como había mencionado antes, en octubre de
2020, hallándome en crisis, intenté comunicarme con ella, y un supervisor de
nombre Edgardo Moreno hizo lo más que pudo para que se me negara la atención
(un acto absolutamente indebido, que debería ser causal de despido); esto
sucedió en dos ocasiones. Pese a su oposición, la psicóloga Blanca Nava tomó la
llamada en ambas ocasiones y me salvó de caer en una crisis que muy
probablemente, habría imposibilitado que pudiera conciliar el sueño, y ello
habría provocado que al día siguiente tomara el día laboral a cuenta de
vacaciones, o como permiso sin goce de sueldo.
Empleados
de Orienta PAE como Érika y Blanca son personas correctas, valiosas, decentes y
honestas; no así otros, como su director, que (según me dijo mi directora y
otra persona de Recursos Humanos), decidió despojar de sus servicios y causar
un daño severo a alguien que necesitaba mucho la orientación emocional,
padeciendo una patología grave, dando con ello elementos a malas personas de la
empresa donde yo trabajaba (como esa directora del departamento al que
pertenecí y el jefe de servicios médicos, personas verdaderamente muy dañinas)
para que se pusiera fin a mi relación laboral con la empresa.
En resumen,
Orienta PAE no cumple con la función que anuncia, hacer cumplir la NOM 035
STPS, para la identificación, análisis y prevención de riesgos psicosociales en
el trabajo, y en cambio, quien haga uso de sus servicios y dé información que
pudiera poner en riesgo a la empresa donde trabaja, por incumplimiento de dicha
normatividad (NOM 035 STPS), corre el riesgo de ser delatado por Orienta PAE y
enfrentar consecuencias por ello.
Como tantas
cosas en este país, este negocio, Orienta PAE, hace lo contrario a lo que sería
su función. Triste realidad.
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