El martes de la semana pasada, 3 de agosto, personal de la empresa donde trabajo me informó que Orienta PAE, me había “restringido” sus servicios, término absolutamente impreciso, pues en realidad había decidido despojarme de los mismos.
Yo hacía uso de la Orientación Emocional (impartida por psicólogos) en parte porque padezco una patología, pero sobre todo por la violencia de la que he sido objeto en mi lugar de trabajo, donde desde mediados de 2017 (que regresé de una incapacidad por una fractura de clavícula), un mal compañero, de nombre Omar Jaudiel Correa Cárdenas, que cuenta con un largo historial de acoso laboral y es protegido por una persona que tiene mucho poder dentro de la empresa, comenzó a hacerme la vida difícil.
Esta
violencia laboral, que consistía en hablar todo tipo de falsedades a mis
espaldas, sembrando violencia en mi contra (lo que además está tipificado como
delito, daño moral), alcanzó su clímax en octubre del año siguiente, 2018. En
el mes de agosto, se había contratado a una mujer para ocupar un puesto de
gerencia, a quien le reportarían dos empleados con puesto de jefatura (uno de
ellos Omar Jaudiel Correa Cárdenas). Desde la llegada de esa nueva empleada,
Omar Jaudiel se vio a la tarea de difamarme, lo que dio lugar a que ella
comenzara a agredirme de una forma sistemática. A esa mujer no se le ocurrió
pensar que lo que le había dicho su subalterno, podía no ser cierto.
Yo expresé
mi malestar a la máxima autoridad del departamento al que pertenecemos todos
los involucrados arriba mencionados, y ella acudió a Recursos Humanos. Esto
ocurrió un martes en octubre de 2018, en que yo había tomado el día como
descanso, a cuenta de vacaciones. A las once de la mañana, el médico de la
empresa, de nombre Eduardo Bishop Montoya, me llamó a mi teléfono celular,
pidiéndome que me presentara en la empresa para reunirme con él y con el
director de Recursos Humanos, que había ingresado a la empresa unos siete meses
antes.
Durante la
reunión, el médico y el director de RH manejaron el asunto de una manera
absolutamente incorrecta (con toda intención), como si mi malestar tuviera su
origen en mi patología. Semanas antes, yo había hablado con el médico, Eduardo
Bishop Montoya, mencionándole la violencia que Omar Jaudiel Correa Cárdenas
había estado generando contra mí durante más de un año. Él lo había
identificado como una de las personas más dañinas de toda la empresa.
El médico y
su jefe directo, el director de RH, optaron por asumir la actitud de que yo era
un problema para la empresa y mis dificultades se debían a la patología que
padezco. El director de RH me informó que me darían los siguientes tres días
hábiles (miércoles a viernes) como descanso y me pidió que acudiera a la
institución donde recibo la atención psiquiátrica a conseguir un dictamen de mi
tratamiento médico y su evolución.
Estas dos
personas, sabían perfectamente bien que el malestar que siente un empleado que
está siendo atacado, se debe a esa violencia, no a sus posibles problemas de
salud mental. Incurrieron entonces en complicidad con el empleado delincuente,
Omar Jaudiel Correa Cárdenas, que parece presentar un trastorno narcisista de
la personalidad y cuenta con un largo historial de acoso laboral. Ha hostigado
a otros empleados a lo largo de muchos años (cuenta con una antigüedad laboral
de unos 14 años dentro de la empresa) y se ha convertido en un riesgo
psicosocial. La impunidad que le ha obsequiado la empresa, viola flagrantemente
la Norma Oficial Mexicana de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social NOM
035 STPS para la identificación y prevención de riesgos psicosociales en el
lugar de trabajo; además que habiéndome difamado, incurrió en conductas
delictivas que la empresa encubrió, lo cual también es un delito.
Yo hablé con
psicólogas de Orienta PAE durante un periodo superior a 18 meses. Le informé,
sobre todo a dos de ellas, de nombre Érika Maya y Blanca Nava, de todo lo
anterior, y por supuesto, de la patología que padezco.
Orienta PAE
anuncia una “línea de denuncia”, término que sugiere que ese recurso tiene la
función de comunicar asuntos graves (violación a la NOM 035 STPS) a la
Secretaría del Trabajo y Previsión Social, pero en realidad se trata de un
medio para hacer llegar la información a la empresa donde se están sucediendo
las irregularidades, algo por demás absurdo.
Así,
habiéndose enterado de las acciones de Omar Jaudiel Correa Cárdenas en la
empresa donde trabaja, de que es un riesgo psicosocial y un delincuente y la
NOM 035 STPS quedó sin efecto, Orienta PAE incurrió en complicidad con esas
violaciones a la normatividad y los ilícitos cometidos, y además me despojó de
sus servicios, de los cuales me era muy necesario el de Orientación Emocional.
Personal de
la empresa donde trabajo, me informó de manera verbal, que el Director de
Orienta PAE se había comunicado a la Dirección de Recursos Humanos para
informarles que habían decidido negarme sus servicios, argumentando que yo no
estaba siguiendo mi tratamiento farmacológico. Independientemente de que esto
sea o no cierto, Orienta PAE había comunicado en la plática de presentación,
que una de sus reglas referente a esa orientación emocional, era no violar la
confidencialidad, a menos que el usuario tuviera ideaciones suicidas; lo cual,
por supuesto, no era el caso conmigo.
Además,
Orienta PAE ofrece este servicio de Orientación Emocional como ilimitado. El
usuario puede llamar cada vez que necesite la atención. El personal de la
empresa donde trabajo, me comunicó también verbalmente, que el director de
Orienta PAE había reportado que yo había hecho un “uso excesivo del servicio”,
que había hablado con ocho psicólogos.
Meses
antes, en octubre de 2020, Orienta PAE había dirigido una queja sobre mí a la
empresa donde trabajo, reportando que yo había agredido verbalmente a uno de
sus empleados, un supervisor de nombre Edgardo Moreno. Omitieron informar que
ese individuo, en dos ocasiones, había hecho su mayor esfuerzo para que se me
negara la atención, un martes y un jueves de ese mes de octubre de 2020. En
ambas ocasiones, pese a su oposición, la psicóloga Blanca Nava (una dama a la
que recuerdo con gratitud y afecto) tomó la llamada, algo que no yo dejo de
agradecer en todo lo que vale.
Así, en mi
caso, Orienta PAE no solamente no cumplió con lo que ofrece, sino que (según lo
que me informó personal de la empresa donde trabajo, de forma verbal, pues
jamás me mostraron los supuestos “correos” enviados por el director de Orienta
PAE) intentó hacerme el mayor daño posible. Ahora estoy siendo hostigado por
autoridades de la empresa, y uno de los principales agresores es ese médico de
nombre Eduardo Bishop Montoya, que ante su pequeñez como “hombre”, incurre en
las conductas más cobardes y vergonzosas, algo característico en él.

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