miércoles, 18 de junio de 2014

Seria dificultad en el Hospital Civil Fray Antonio Alcalde 1ª parte

Por mi ocasional dificultad para conciliar el sueño, le pedí a mi psiquiatra, Carolina Castañeda, que me recetara Clonazepam, medicamento controlado que ya me había prescrito otra psiquiatra, ahí mismo, en el Hospital Civil.

Carolina me recetó el mencionado medicamento el pasado 26 de mayo, fecha de nuestra última cita, y en la receta anotó “en caso de insomnio.” Acudí a la farmacia del Seguro Popular, y la señorita que me atendió me informó que no podía surtirme el medicamento si la receta decía “en caso de insomnio”, que para que pudieran surtírmela tenía que decir “sin suspender.”

No parecía un obstáculo en lo absoluto. Lo único que tenía que hacer era buscar otra vez a mi psiquiatra y pedirle me diera otra receta con el cambio en la redacción arriba mencionado.

Acudí el día de hoy, miércoles 18 de junio y la señora Carolina Castañeda, mi psiquiatra, me hizo esperar injustificadamente para darme más tarde una receta idéntica, con la leyenda “en caso de insomnio.” Le informé que así no me la iban a surtir y ella argumentó que ella había dado recetas idénticas a muchos pacientes y siempre se las surtían. Después me dijo que si no me la habían surtido es porque estaba vencida (se vencía hasta el 26 de junio, faltan ocho días) y cuando le insistí en que no me iban a surtir la receta, me dijo: hable con el encargado de la farmacia. Me dio de nuevo la receta y yo me negué a tomarla, le dije “así no me sirve.” Ella se encogió de hombros.

La actitud de esta señora me extrañó mucho, pues siempre se había mostrado muy amable. El día de hoy, mostró un comportamiento difícil desde que me vio y eso constituye una gran decepción.

Me dirigí al área de hospitalización de psiquiatría y pareció difícil hacerle entender a la señorita que está ahí de guardia (secretaria, me imagino) la dificultad que había encontrado. Después de un rato, me pidió que la siguiera y fuimos a la oficina del “coordinador.” A este señor le expliqué la dificultad y él me dijo que ellos no tenían nada que ver con la farmacia del Seguro Popular, que es una entidad aparte. Le respondí que eso lo sabía perfectamente bien y no tenía nada que ver con el asunto. Le dije entonces, haciendo acopio de paciencia, que necesitaba simplemente que me dieran una receta para Clonazepam en la que dijera “sin suspender” en lugar de “en caso de insomnio” y él me dijo que la doctora ya me había dado lo que necesitaba y “ellos” no podían hacer nada. Le pregunté entonces por qué esa actitud tan irracional y él me contestó: “pues no sé, usted dígame,” dando por supuesto a entender que el de la actitud irracional era yo, utilizando sus absurdos y estúpidos argumentos para ofenderme de una manera cobarde, aventando la piedra y escondiendo la mano. Se negó así a cumplir con su trabajo, a hacer algo extremadamente sencillo y en cambio me ofendió de una manera cobarde.

Le hice saber a este señor lo que pensaba de él, llamándolo parásito y felicitándolo por su excelente labor como tal y el señor muy ofendido me gritó que esperaba que no regresara y lo volviera a insultar.

Así terribles burócratas como este, se valen de la agresión cobarde para no hacer su trabajo, para no cumplir la función para la que fueron contratados y por la cual se les paga un sueldo para luego hacerse las víctimas y argumentar que fueron ofendidos.


Continúo en la siguiente entrada.

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