miércoles, 18 de junio de 2014

Problema en el Hospital Civil Fray Antonio Alcalde 2ª parte

Regresé a la oficina de la secretaria del área de hospitalización de psiquiatría y le comenté a la señorita lo que había pasado. Me dijo que el jefe de psiquiatría no estaba y lo podría encontrar hasta el día siguiente.

Quise hacer un último intento y me dirigí a la Dirección, donde una señorita me atendió con una actitud muy correcta, pero donde se dieron más dificultades. La señorita me mandó a una oficina contigua donde un médico joven (haciéndose llamar doctor, una absoluta imprecisión), me invitó a tomar asiento y me preguntó cuál era el problema. Cuando se lo dije, él me respondió que ellos no eran psiquiatras y no me podían recetar ningún medicamento, algo que nunca le pedí, y al preguntarle por qué la señorita de Dirección me había mandado con él, me contestó “no sé, no soy adivino.”

Parece un pasatiempo que les divierte mucho a un cierto número de empleados de esa institución, fastidiar así a los usuarios, especialmente cuando tienen una dificultad. Regresé a la dirección y le informé a la señorita que me había atendido que el muchacho con el que me mandó me había dicho puras tonterías (omití comentarle su intento de burla). La señorita, siempre con una actitud amable tomó el teléfono e hizo una llamada.

Minutos más tarde, entró José Manuel Hernández a la oficina y cuando deduje lo que hacía ahí, le informé a la señorita que ya había pasado con él y la mala experiencia que tuve. Entonces, ese patético señor Hernández, se hizo la víctima diciendo que yo le había llamado parásito, pero por supuesto, omitió decir que él me había ofendido con su negativa absoluta a ayudarme, con su determinación de agravar todavía más mi frustración y con su estúpido y cobarde argumento. Este señor, volvió a hacer alarde de incompetencia, de mala intención y de cobardía. Ya enojado, dándome cuenta de que no iba a obtener nada por los canales adecuados, le reiteré a ese médico psiquiatra, “coordinador” que lo consideraba un parásito y lo volví a felicitar, porque hace muy bien ese papel, que no es para lo que se le contrató.

El patético cobarde se tragó la ofensa y bajó la cabeza, pero se salió con la suya. Me fui de la institución sin haber obtenido la receta que buscaba.


Sería deseable, que las autoridades de esa institución y del sector salud en general, gente como  el señor Jaime Agustín González Álvarez,  secretario de salud, y el señor Héctor Raúl Pérez Gómez, director de los Hospitales Civiles y el señor Benjamín Becerra director del antiguo Hospital Civil, comentaran este tipo de incidentes y hablaran con la verdad sobre el desempeño de empleados como José Manuel Hernández, quien dicho sea de paso, antes estuvo en SALME y su reputación no es la mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario