Hace menos de una hora, a las 12:58 horas del día de hoy, 7 de agosto de 2014, pagué una botella de cinco litros de aguardiente Tonayan en el Autoservicio La Playa en Golfo de Cortés en Guadalajara, Jalisco.
Me cobró un cajero de nombre (según el ticket) Óscar López, con una actitud hostil, como si hubiera ido a pedirle limosna, cuando hice mi pago en efectivo. Me dijo secamente: ochenta y tres pesos. Le di un billete de quinientos pesos y él me dio los 417 pesos de cambio sin la menor muestra de cortesía, amabilidad ni educación.
Su comportamiento contrasta con el de las señoritas que trabajan en el interior del autoservicio, muy amables, con muy buena actitud y dispuestas a ayudar.
Me parece una falta digna de tomar en cuenta que un negocio contrate gente como ese señor, Óscar López, que parece molestarle que un cliente llegue a pagar a la caja, porque estaba muy ocupado platicando con el elemento de seguridad privada (también con una actitud hostil). No sé si se deba a que pagan muy mal o cuál es la intención de contratar a gente como esa. Para empezar, el susodicho cajero estaba muy mal vestido, tenía muy mala apariencia, parecía como si no se hubiera bañado y tenía sobrepeso.
Sería una lástima que al personal administrativo no le importe el mal desempeño de sus empleados y su actitud grosera, que quiere tratar al cliente como si le estuviera haciendo un favor al atenderlo o como si este le hubiera pedido limosna.
No hay comentarios:
Publicar un comentario